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De puntillas

Augusta Amiel

Berta Vías Mahou acaba de traducir por primera vez al castellano los Pensamientos salvajes de Augusta Amiel (1858-1944) y enumera los precursores (Thoreau, Victor Hugo, Lévi-Strauss) en el uso de esa expresión que juega con el doble sentido de la palabra “pensamiento”: frase breve de carácter moral y planta de flores tricolores. Fechados entre 1913 y 1935, la propia autora define estos aforismos aterciopelados, que parecen discurrir de puntillas, como “ramillete de flores silvestres”. Persuadida de que “la actividad que agita el mundo se alimenta de necesidades ficticias”, Amiel persigue “esa sencillez que lo ilumina todo”. 

“Yo”. Es muy pequeña esa palabra para contener nuestro egoísmo tan grande.

Algunos aman a sus semejantes como el lobo amaba a Caperucita Roja.

Reconozco el alma humana en esa catedral del Medievo, que entrega a la masa de turistas sus bellezas arquitectónicas, pero reserva a unos pocos la intimidad de su altar secreto.

La fuerza de un razonamiento definitivo es inversamente proporcional a su extensión.

El perfume etiquetado ha perdido ya parte de su esencia.

Las almas que se comunican profundamente son como esos reclusos que por medio de golpes sordos y repetidos logran conversar entre sí.

La misantropía es la alegría amarga de estar solo.

Es cuando lo sentimos latir con más fuerza cuando decimos: “Me han robado el corazón”.

Los minutos son largos y los años breves.

A pesar de la ciencia, cuanto más años tenga la tierra más males contarán los hombres.

Replegarse es duplicarse.

La juventud devora. La vejez rumia.

Decirle a una mujer “sigue siendo usted joven” equivale a esto otro: “la vida se le escapa, aunque despacio”.

Para tener cierto talento a la hora de observar, hay que vivir un poco en la ciudad y mucho en el campo.

El exceso de miseria o de fortuna desarrolla por igual los malos instintos.

En la mayor parte de los inventos modernos se encuentran realizadas nuestras más terribles pesadillas.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #335

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